Excavación arqueológica en la fachada oeste de la Catedral de Astorga


Fernando Muñoz Villarejo
Mª Angeles Sevillano Fuertes

   La presente intervención arqueológica, tiene lugar debido a los movimientos de tierra en el entorno inmediato de la fachada principal de la catedral de Astorga, con la consiguiente alteración de los niveles arqueológicos, que supondrá la instalación de un saneamiento para los muros de dicha fachada. El saneamiento se colocará en una zanja de 0,80 m de anchura y 1,5 m de profundidad. Por estos motivos, y atendiendo a la Ley de Patrimonio Histórico de Castilla y León, se llevó a cabo una excavación arqueológica, sufragada por la empresa adjudicataria de la obra, en este caso TRYCSA (Técnica para la Restauración y Construcciones, S.A.).

   La dirección de los trabajos corrió a cargo del arqueólogo D. Fernando A. Muñoz Villarejo con la Supervisión general de D. Julio M. Vidal Encinas, arqueólogo del Servicio Territorial de Cultura de la Junta de Castilla y León en León y de Dª Mª Angeles Sevillano Fuertes, arqueóloga municipal del Ayuntamiento de Astorga.

   En 1471, se dio principio a la iglesia existente, fue como prolongación de la antigua por su cabecera, lo mismo que en Zamora, y ello se redujo a dos tramos de naves y a los ábsides. Sólo muy entrado el siglo XVI desapareció la iglesia románica, no del todo, pues lo actual surgió sobre la cimentación antigua, respetando la subdivisión de naves, con sus cuatro tramos y crucero, que en esto y en dimensiones hubo de guardar estrecho parecido con las de Zamora y Ciudad Rodrigo. Es posible que se conservase gran parte de muros hasta un siglo después, y todavía el hastial de poniente deja ver algo de los estribos románicos, sembrados de marcas y con una cornisita de hojas esculpidas, que corresponden al último tercio del siglo XII.

   Cuatro han sido las principales aportaciones al conocimiento histórico, de la ciudad que ha proporcionado el seguimiento de los movimientos de tierra, en la zanja planteada en la fachada Oeste de la Catedral, cronológicamente de más reciente a más antiguo los podemos ennumerar del siguiente modo:

> Descubrimiento y documentación de las diferentes cimentaciones del templo cardenalicio.

> Aparición y documentación por primera vez de inhuniaciones en el casco histórico de Astorga, y correspondiente a dos niveles medievales, posiblemente pleno y altomedievales.

>Documentación de estructuras de habitación de época romana.

CIMENTACIONES DE LA CATEDRAL

   Sirviendo como orientación a la portada central, podemos decir que al sur de la misma, se documentó una cimentación anterior, de argamasa de cal con bloques de cuarcita, que rebasaba la perpendicular de los muros actuales. Esta cimentación, se apoyaba sobre las tumbas más recientes, por lo que podemos afirmar que es posterior a ellas. Si aceptamos que estas cimentaciones pertenecen a la catedral románica, podemos observar varios hechos:

> La Catedral en época plenomedieval, era de dimensiones más reducidas que la actual.

> Estas cimentaciones de argamasa con cuarcita, son posteriores a la tumbas más modernas.

> Después de ésta serie de tumbas de lajas de pizarra, no se vuelve a utilizar la zona como necrópolis.

> La fachada barroca se asienta sobre estas cimentaciones plenomedievales.

> Al norte de la fachada principal, no existe esa cimentación y tanto la nave lateral como la torre Noroeste, utilizan como cimentación la prolongación de sus muros y una zarpa de 5 cms. En esta zona han aparecido marcas de canteros en los propios cimientos.

NECROPOLIS MEDIEVAL


   Es un hecho frecuente durante la Edad Media, y en la actualidad, entre la comunidad cristiana, los enterramientos en los alrededores de las iglesias, y mucho más si ésta se trata de una Catedral, por lo que podemos suponer que estos enterramientos, aunque debían estar relacionados con un templo, no eran ni la catedral románica, ni por supuesto la actual, si marcarían un cierto prestigio.

   Respecto a la cronología de las tumbas, es complicado hacer una aproximación correcta, debido a la escasez de materiales, tanto ajuar como otro tipo de material asociados. Estratigráficamente se han observado con claridad dos momentos:

> Enterramientos de fase altomedieval. Aunque como hemos señalado anteriormente, la atribución cronológica es orientativa, denominamos así, a la fase más antigua de enterramientos. Dentro de éstos hemos podido observar dos tipologías de tumbas:

    1. Aquellas cuyas cajas donde reposan los restos, están realizados con pequeños bloques de cuarcitas, de la zona, trabajados en formas poligonales, y colocados en seco, conformando unos pequeños muretes, y posteriormente cubiertos con losa de pizarra, cuando se ha podido observar. La cabeza del difunto estaba limitada por otras dos cuarcitas colocadas a derecha e izquierda del cráneo.
    2. Cajas realizadas con ladrillos planos, colocados sin argamasa, y otra tumba cuyas paredes se realizaron con tegulas romanas, colocadas de forma hincada y cubierta con losa de pizarra.

> Tumbas de época plenomedieval. Éstas tumbas tienen las cajas realizadas con lajas de pizarra, generalmente monolíticas, aunque no siempre. En su interior se encontraron algunos clavos, que podían señalar la presencia de ataúdes. Así mismo, éstos enterramientos estaban cortados por las cimentaciones más antiguas del templo catedrahcio. Otras presentaban evidencias de haber sufrido algún tipo de saqueo, ya que se apreciaron cubiertas rotas, y huesos revueltos de varios individuos, dentro de la misma caja.

   En 1960 A. Quintana da a conocer su “ Astorga Romana. Topografía de la Ciudad ” obra en la que se parecia un esfuerzo sintetizador, aunque sin entrar en un estudio en profundidad de los distintos aspectos conocidos de la ciudad reinterpretando el documento de 1120 publicado por J.M. Quadrado, Quintana cree que un templo romano existió en el lugar donde hoy se levanta el Palacio Episcopal. En el documento que recogemos íntegro en el. Apéndice 1, por su indudable interés, encontramos una interesante referencia a un antiguo edificio de uso religioso. Se trata de una donación de la reina Urraca de 1120, en la que se menciona un antiguo lugar de oración para los paganos, dedicado a quince títulos de divinidades, es decir un templo romano, situado según las referencias que aparecen en el documento, en las proximidades de la actual catedral.

   Durante el seguimiento de las obras, se reconoció una serie de estructuras murarias correspondientes con edificaciones de época romana. Entre éstas merece destacarse un muro dirección Éste-Oeste, al que se descubrió asociada una basa de columna de pequeñas dimensiones, pero que podían estar hablándonos de algún tipo de lugar abierto, ¿“atrium”?, ¿“peristilum”?. Otros restos de muros, aparecidos en la zanja, nos indica la presencia de construcciones de época romana, sin que podamos discernir, si se trata de un solo conjunto o de diferentes construcciones, desconociendo si serían o no contemporáneas. De cualquier modo, parece ser que en las inmediaciones, sino debajo, de la actual catedral existiría un antiguo templo o lugar sagrado de época romana.

EL CONTEXTO ARQUEOLOGICO DE LA ZONA

   La lenta renovación del tejido urbano en la denominada Zona Monumental de Astorga implica como es sabido, un escaso desarrollo de la actividad arqueológica en el área de referencia.

   De los resultados obtenidos en la excavación realizada en la Plaza Eduardo de Castro nº 2-3 (1) merece la pena destacar el hallazgo de tres hornos de cronología romana, probablemente utilizados para la fabricación de pan, Presentan planta circular, de algo más de un metro de diámetro, en su fábrica se observa un aprovechamiento de material constructivo (“tegulae”) y la solera es de ladrillo (Vidal, 1994: 266).

   La intervención llevada a cabo en el solar nº 14 de la calle Los Sitios, situado a escasos metros del lienzo Nororiental de la muralla y colindante con los jardines del Palacio Episcopal, deparó el hallazgo de una construcción doméstica, cuyos restos se hallaban en un pésimo estado de conservación, debido a la alteración provocada por la construcción, en época contemporánea, de un sótano de grandes dimensiones. No obstante tuvimos ocasión de documentar la existencia de un pasillo, con dirección Noreste-Suroeste, que presentaba una anchura de 1,70 metros. El abandono de la casa daría paso a la última fase constructiva, a la que pertenecen tres cubos de cimentación que probablemente constituyan los apoyos de las columnas del pórtico de una vía de tránsito replanteada en época bajoimprerial.

   Próxima a la zona objeto de nuestros trabajos se sitúa la única puerta de época romana conservada en el recinto amurallado asturicense.

   Las primeras excavaciones efectuadas en la denominada “Puerta Romana” -antigua Puerta de Hierro- datan de los años 80 (Mañanes y García Merino, 1985), completándose la intervención arqueológica en este punto en el verano de 1998 (2). Este acceso a la ciudad estaba formado por un vano de unos 4 metros de ancho flanqueado por dos bastiones o torres semicirculares cuyo diámetro mide algo más de 8 metros. Las torres estaban cimentadas sobre un lecho de bloques de cuarcita sobre la que se dispone el alzado, construido con bloques de granito en su perímetro exterior que, a su vez, revisten un núcleo compuesto por hiladas de cuarcita y fragmentos de teja y ladrillo trabados con mortero de cal. Entre las torres descritas, se han localizado restos del umbral y un pavimento de cantos rodados que formaban la calzada romana de acceso a la ciudad.

   La muralla romana fue reforzada en la Edad Media con la construcción de un nuevo lienzo que se adosaba a la primitiva fortificación.

   Gracias a la existencia de un protocolo de colaboración suscrito por la Dirección General de Patrimonio y Promoción Cultural de la Junta de Castilla y León y el Excmo. Ayuntamiento de Astorga, se procederá, en fechas próximas, a la adecuación y musealización de estos restos. Asimismo, el protocolo incluye el acondicionamiento de otros lugares y sótanos arqueológicos con los que cuenta la ciudad.

Notas

    1 . Llevada a cabo por la empresa STRATO en el año 1992, bajo la dirección técnica de D. Gregorio Marcos Contreras.
    2. Los trabajos fueron realizados por los alumnos del módulo de Auxiliar de Arqueología de la Escuela-Taller La Ergástula” y dirigidos por Dña. Milagros Burón Álvarez.
    3. Proyecto de TALACTOR, S.L. Estudios de Arqueología y Patrimonio (León).